
La mayoría de los dueños de perros no son conscientes del hecho de que un perro, sea cual sea la edad que tenga, puede tener diabetes. Esta enfermedad es bastante común y suele darse en aquellos perros en los que el páncreas no crece o no se desarrolla de manera natural cuando es cachorro. Es necesario llevar la suficiente glucosa en la sangre hacia las células del cuerpo y en este proceso, la insulina es muy importante. No te preocupes, ya que hay tratamientos que pueden ayudar a tu mascota a convivir con esta enfermedad. Muchos de los cachorros que sufren este problema suelen crecer un poco menos del tamaño habitual de su raza. También son propensos a perder peso.
Al notar que está enfermo, no pienses que el cachorro no tiene hambre. El pequeño tiene hambre todo el tiempo y necesita comer. Su cuerpo no utiliza de forma correcta la glucosa por lo que empieza a “desgastar” músculo para generar la energía que necesita. Si esto continúa sin que te des cuenta, el cachorro puede debilitarse rápidamente e incluso podría sufrir algún desmayo.
Si tu perro muestra signos de diabetes juvenil no pierdas el tiempo y llévale al veterinario. Su veterinario le hará una prueba para ver sus niveles de azúcar en sangre y le recetará la medicación necesaria para que mejore. Algunos de los síntomas de que el perro tiene algún problema son:
- Necesidad de orinar con frecuencia
- Alto nivel de sed
- Problemas en los ojos
- Pérdida de la masa muscular del cuerpo
- Debilidad
- Vómitos
- Dificultad para respirar


























































