
Al igual que ocurre en los seres humanos, los gatos pueden desarrollar hipotiroidismo, una enfermedad que se caracteriza por una baja función del tiroides que supone que se liberen menos hormonas tiroideas de las que el organismo del animal necesita para que sus funciones corporales se desarrollen de forma correcta.
La importancia de las hormonas tiroideas es muy alta, ya que participan en procesos como la autorregulación de la temperatura corporal, la síntesis y la degradación de proteínas y grasas, así como el metabolismo de los azúcares.
El hipotiroidismo puede ser primario o secundario. En el primer caso se deberá a una falta de desarrollo de la glándula tiroides o a un problema en la misma y en el segundo no se sintetiza bien las hormonas tiroideas porque fallan las hormonas que controlan el funcionamiento de la glándula tiroides.
Los síntomas que puede presentar nuestro gato cuando padece hipotiroidismo son aumento de peso y obesidad sin aumentar la cantidad de alimento que ingiere, depresión y estado de ánimo bajo así como lesiones cutáneas como psoriasis y en algunos casos caída del pelo.




























































