
Si tenemos un gato como mascota en casa, habremos observado que estos animales son realmente frioleros, lo que hace que durante el otoño y el invierno pasen auténtico frío y busquen por la casa lugares donde calentarse, habitualmente cercanos a fuentes de calor, ya sea la calefacción, algún electrodoméstico, en la cama bajo las mantas o sobre nuestro regazo para aprovechar nuestro calor corporal.
Debido a ello, en las épocas de más frío tendremos que tomar una serie de precauciones para evitar que nuestro gato se resfríe por las bajas temperaturas.
Si tu gato ha salido a dar una vuelta por la noche y las temperaturas son muy bajas o hay nieve, puede que vuelva a casa en estado de hipotermia. En estos casos deberemos abrigarle lo más posible, frotándole con energía para que recupere el calor y situarle cerca de una fuente de calor.




























































