
La mayoría de los perros adoran el momento en el que su amo coge la correa, porque significa el momento de salir a la calle, pasear, hacer ejercicio y divertirse. En ocasiones, incluso, son los propios perros quienes recuerdan a sus amos que es la hora del paseo llevándoles la correa y dejándosela a los pies o en el regazo. Sin embargo, no todos sienten la misma pasión por ella.
Para algunos, sin embargo, se trata de un elemento que sólo les molesta y reduce su libertad de movimientos, por lo que se ponen nerviosos, tiran, gruñen o salen a la carrera cuando sus amos intentan ponérselas.
Normalmente esto vienen derivado del hecho de que, cuando eran un cachorro, no se le ha permitido adaptarsea ella. También aparece este rechazo a la correa cuando se utiliza como elemento para castigar al perro o enseñarle disciplina, por lo que nunca deberemos pegar al perro con ella para corregirle ni atarle con ella para inmovilizarle.


























































